viernes, 5 de febrero de 2010

El final es un principio, trascender es una paso más… Deriva entre el engendrar y el parir.

Hace tiempo se me presenta esta hipótesis: “Todo lo que el sujeto produce esta en calidad de a”.
Este escrito esta en función de dar cómo llegue a ella.
El punto de inicio de este recorrido estuvo en relación a trabajar la angustia en los seminarios de Lacan, una de las primeras definiciones donde me detuve fue en que “La angustia no es sin objeto”[1], pero ¿de qué objeto hablamos?, de uno muy particular el objeto a. A partir de esta definición se me armó en serie donde aparece el a, por un lado en la angustia como una traducción subjetiva de esta y la otra es en el goce.
Al pensar ¿cuál se la característica del sujeto en la angustia? Un sujeto más cerca de sujeto acéfalo de la pulsión que del sujeto de las formaciones del inconciente ya que en la angustia no hay escritura de la pulsión, es: “un instante sin palabras”, el momento lógico posterior es el abrochamiento significante con lo cual deja definido al sujeto del inconciente como la operación de lectura escritura de la pulsión y al inconciente mismo como la hiancia, el agujero que conecta con lo real.
Entonces:
Ambos, “inconciente y sujeto, son en producción”. Cuando algo se conecta con la causa, seria la producción del sujeto del inconciente. Esta seria una primera aproximación para llegar a la hipótesis. Pero me detengo un instante en la palabra producción, a qué remite está en su origen viene del latín producere, ligada a hacer salir, engendrar causar, tomando estas vertientes se puede pensar en algo que nada en el propio seno destinado a ser arrojado, soltado, separado y que a su vez conlleva una marca de quien lo parió, en el sentido de se-parare: parirse a si mismo.

Otro de los lugares clave donde me detuve fue en la fórmula del fantasma, donde el objeto a es el soporte del deseo, el objeto que está detrás de este, donde ese objeto es la reserva ultima e irreductible de la libido, ligando así la vertiente del objeto como causa. Siguiendo la línea de la causa el niederkommen (dejar caer) es esencial en toda súbita relación del sujeto con lo que él es, en tanto a en tanto la causa no se revela en la consecuencia. “Hay una realidad estructural del sujeto en el a y está ligada al dejarse caer”[2].

En la angustia hay objeto, no es el objeto de la angustia, pero la angustia no es sin él. La angustia está relacionada con la presentificación del objeto a. Lo que queda arrasado es el yo, se trata del punto extremo del sujeto dividido.
Pensando en la cualidad de este objeto podría decirse que: no es objeto contable, no circula, no corresponde a la noción de pertenencia. Es el objeto anterior desde el punto de vista lógico al objeto común, socializado. Queda tras el corte, no tiene imagen especular ya que si la tuviera seria el yo ideal.
“Este a en tanto que, aquí lo ven, representa, soporta, presentifica, al comienzo, al sujeto mismo” (Sem 14- Clase 1)
Ese a suelto reingresa en la fórmula del fantasma bajo el i(a), el sujeto tiende a recubrir, no está de cara a lo real todo el tiempo. El a es la cara real del sujeto. La pulsión es una operación del encuentro con el a, identificación al a (como i(a)). El yo desconoce lo que lo causa.

Pensando respecto de los cuatro semblantes de a.
Objetos parciales que hacen semblante e indican el camino.
Oral
Anal
Escópico e
Invocante
Semblantes en la versión de un velo que recubre el agujero y camino que indica el camino de la pulsión que en definitiva arriba al goce como goce Otro.
“El goce no conoce al Otro, sino por medio del resto, a”[3] en la pulsión se opera con la pérdida. El goce implica un paso más allá de la ley del deseo, una trasgresión.

La relación del sujeto con el objeto de deseo tiene su pauta en la relación del sujeto con el i(a). Primera vuelta de la pulsión. La pulsion como trazado, rodeo alrededor del objeto.
La manifestación más llamativa del objeto a, es la angustia, señal de la relación entre el sujeto y este objeto. Solo se puede entrar a esta relación por la vacilación de un cierto fading. Fading entendido como el primer tiempo del síntoma, que marca la anterioridad del sujeto respecto del síntoma.
Fade: decolorar, hacer desvanecer los colores, desvanecerse, apagarse de a poco, decaer, disminuir, marchitarse, desaparecer, deslizarse, apagarse, morir.

Todo lo que el sujeto produce esta en calidad de a. Produce a todo el tiempo en calidad de obra.
El a es el primer lugar donde habita el sujeto (afanisis). Piedra basal de lo Real en el sujeto, operador del corte con el Otro.
Si pensamos en las siete ramas del arte, podremos ubicar como cada una es una deconstrucción del todo, que implica las diferentes especies del a.
Así, en las artes plásticas, arquitectura, escultura, pintura, fotografía, lo que esta en juego es la deconstrucción de la mirada, en la música, la de la voz y en el teatro, el cine y la danza, la combinación de ambas.
La deconstrucción es en palabras de Derrida: "uno de los nombres posibles para designar, por metonimia, lo que sucede o lo que no llega a suceder, como lo puede ser una cierta dislocación que se repite regularmente" (Derrida, 1972)
Entonces, si el arte es arte por la deconstruccion del objeto, de alli se desprende que toda producción que implique un sujeto, es arte.
[1] Seminario 10, Clase 10. Jaques Lacan, Traducción Rodríguez Ponte. EFBA.
[2] Seminario 10. Clase 9. Jaques Lacan. Traducción R. Ponte.
[3] Seminario 10. Clase 14. Jaques Lacan. Traducción R. Ponte

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